domingo, 27 de febrero de 2011

La relación con el "bicho".

Dentro de la vida de los niños preinformáticos esta un hecho singular , su primer contacto con el “bicho”.

Antes de ese fatal día, los niños preinformáticos habíamos tenido un antecedente al entrar en contacto con las hermanas pequeñas del “bicho”, las pequeñas calculadoras, primero las aritméticas con las cuatro reglas y poco más, luego las científicas con teclas misteriosas por más que te leyeses las instrucciones, y al final en los años universitarios las programables.

Estas “bichitas” eran fundamentalmente de tres familias, la más popular era CASIO, y más refinadas eran HP y Texas inc., normalmente llegaban a nuestras manos a través de un familiar que te las había traído de Canarias, Céuta o Melilla.

Las Casio tenían nombres como fx-108 , fx-120 y similares, hasta que aparecieron sus hermanas las calculadoras de pantalla de litio y pila de botón, era una temeridad ir a un examen sin pilas de repuesto, te podías quedar colgado en medio del examen.

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a ellas y hasta las dominabanos, llego el “bicho”, su hermano mayor, el ordenador o PC.

Mi primer contacto con él fue el año antes de empezar en la Universidad, en el último curso del instituto, que en mi época se llamaba COU. El profesor de física adquirió un primer PC para el instituto, y dedico un mes a enseñarnos el lenguaje de programación BASIC que era el idioma que entendía el “bicho”.

Aunque no eramos muchos en la clase, solo lo toco el empollón de la clase, yo que me sentaba en la última fila, solo llegue a ver que tenía teclas como una maquina de escribir y pantalla como la televisión del salón de casa, también oí que tenía algo que se llamaba CPU que con el tiempo me enteraría de que era el cerebro del “bicho”.

En esa época llegue a aprender a programar en BASIC la resolución de la ecuación de segundo grado. Me quedo una idea que perdularia muchos años, que todo contacto de un humano con un ordenador sería siempre a través de la programación, en ese momento ni se atisbaba el concepto de usuario informático ni la futura existencia de Internet, era el año 1981.

Terminó el curso, entre en la Universidad, en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid y después de los primeros años llegue a dos asignaturas que coqueteaban tímidamente con el “bicho”, una lo hacía enseñándonos el lenguaje de programación FORTRAN y la otra el lenguaje PASCAL.

Pero, solo era una declaración de intenciones, porque la Escuela no tenía “bichos” donde poder practicar.

Ya en el año 1987, me compre a la vez mi calculadora programable CASIO y mi primer “bichito”,
un Pc Amstrad de monitor de fósforo verde, los dos entendían solo el BASIC como forma de comunicación con ellos. La calculadora me fue muy útil en mis últimos años de carrera, utilizando programas hechos por mi o por compañeros.

El PC Amstrad, pariente de los Spectrum que no tenían monitor solo me sirvió para utilizaren ellos aquellos primitivos juegos que se cargaban con cinta de casette.

Por aquella época veía a mis hermanos pequeños hacer pinitos con el sistema operativo MSDOS, a mí después de tantos contactos malogrados con el “bicho”, el MSDOS me daba fobia, y se produjo en mi un alejamiento de todo lo que oliese a “bicho” en esos años en los que acababa mi carrera universitaria.

Termine en la universidad, me tuve que incorporar al mundo laboral y tenía el complejo de ser un total inútil informático, perdido para la causa, eran los años en los que el windows estaba sustituyendo al msdos

Entonces tuve la suerte de encontrar una colección de libros, Informática para torpes, ilustrados por el genial Forges,el primero me lo regalo mi hermana pequeña que sin embargo, ya era toda una adulta informática, y con ellos pude terminar yo mi personal evolución de niño preinformático a adulto informático.

Os invito a que visitéis mi blog http://losninospreinformaticos.blogspot.com  donde están todas las peripecias vitales de estos protagonistas del final del siglo XX.



viernes, 25 de febrero de 2011

¿Qué es el parkinson?


Lo primero quiero aclarar es que aunque esta enfermedad lleva el nombre del médico que describió sus síntomas y no de su jardinero que era quien la padecía, yo escribiré siempre parkinson con minúscula, es mi rebelde protesta a su compañía.

El parkinson lo identifica la mayoría de la sociedad con un anciano temblando, pero esto solo es la punta del iceberg de la enfermedad.

Desgraciadamente cada vez son más los enfermos jóvenes como yo , a mi me acompaña desde los 32 años y tengo ya 47, tuve la suerte de tener un diagnóstico temprano a los 36, pero hay muchos enfermos que deambulan años por consultas de múltiples especialidades sin obtener el diagnóstico hasta que aciertan a visitar a un neurólogo.

Porqué esto es así, pues sencillamente porque no existen pruebas clínicas para su diagnostico, los neurólogos lo detectan por los síntomas que en los primeros estadios son muy incipientes, solo detectables para ellos.

Y cuales son esos síntomas, el más característico es la microescritura, la rigidez que aparece en la muñeca te impide escribir y dibujar siendo ilegible poco a poco la letra.

Esta rigidez, que es el principal síntoma del parkinson, se extiende por todo el cuerpo, produciendo contracturas musculares que se hacen crónicas terminando por insensibilizarte al dolor, rigidez que también es facial, quedando el rostro, si no fuerzas tu la expresión, totalmente inexpresivo, recordando la cara de un jugador de poker y resultando incluso desafiante como me ocurrió a mi una vez en un tren de cercanías cuando otro pasajero muy ofendido y alterado me dijo que no le mirase de “mala manera”.

Otro síntoma asociado a la rigidez es la que se produce en las cuerdas vocales, no pudiendo modularse la voz y quedándose esta con un tono grave y de muy bajo volumen, no pudiendo prácticamente hablar, esto en mi caso se palio hace 5 años con una nueva medicina que apareció, los parches cutáneos de rotigotina.

Antes de que apareciese esta medicina asistí a clases de logopedia en la asociación parkinson Madrid para aprender a hablar con el estomago, de estas clases guardo una divertida anécdota, una mañana, cuando entre la pequeña aula de logopedia me senté en una de las sillas a esperar y llego un compañero cercano a los 80 años, se sentó a mi lado y me dijo, confundido:
-¿Que hijo, a darnos clases?
-No.., no, a recibirlas como usted -le contesté-.
-Pues, que sea por muchos años.
-Y usted que lo vea.
Y terminó la conversación por la llegada de la verdadera profesora.
Mas efectos de la rigidez es la bradecinesia que consiste en la ausencia de braceo al caminar.

Los atragantamientos al comer, que a mi me dieron desagradables y peligrosos sustos en la época en la que tampoco podía hablar bien.

Todo esto es paulatino, va apareciendo poco a poco, pero sin pausa, a mi me recuerda esta enfermedad la frase de la medalla del amor o de la medalla de la madre: ”Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana” cambiándola ligeramente, quedaría: “Hoy estoy peor que ayer, pero mejor que mañana”.

Y con la segunda parte de la frase me quedo, es la parte que tiene positivo el presente que es lo que solo tenemos la certeza de poseer tanto enfermos como sanos, y con esto abro otro grupo de síntomas, los psicológicos, yo tuve la mala suerte de experimentar una corta pero profunda depresión y de razones entonces desconocidas mucho antes de mi diagnostico, pero por otra parte tuve la suerte de dejarme psicológicamente bastante vacunado cuando años después recibí el diagnostico.

Una de las frases que acuñe en aquella época para autoayudarme era “Para que voy a estar mal con lo bien que se esta estando bien”.

Me mentalice cuando llego el diagnostico, que después de la depresión sufrida cinco años antes, la vida me había brindado una prorroga y había que jugarla y llegar a los penaltis y tirarlos todos. Ganar el partido depende de lo que avance la ciencia, no me obsesiona, sino me ilusiona.

Y todavía no he dicho en que consiste fisiológicamente el parkinson, pues bien parece ser que es la muerte de unas neuronas encargadas de fabricar en el cerebro la dopamina que es un neuro transmisor, es decir el “engrase” de los cables que comunican el cerebro con el resto de los músculos del cuerpo.

Llega un momento en el que el deficit de dopamina es tal, que hay que suministrar pastillas de un sustitutivo artificial, la levodopa, para poder moverte, dándose oscilaciones a lo largo del día que van como en mi caso de no poder moverte a jugar al baloncesto o al futbol con mas habilidad incluso que cuando tenia 17 años.

Pero la levodopa tiene el problema de que el cuerpo se acostumbra a ella.

La enfermedad tiene otro aspecto curioso que nos pone en ridículo a los que la padecemos, por lo contradictorio, yo ya camino con bastón en los momentos malos , compañero que tengo que llevar siempre aunque en los momentos buenos me estorbe y casi debiese llevarlo como una mayorette en un desfile, pues bien aún en los momentos malos al llegar a un paso de cebra o a una escalera, los peldaños o las rayas del suelo sirven de estimulo neurológico para aumentar el ritmo, yo esto lo traduzco con el argot ciclista diciendo que no llaneo pero escalo.

He nombrado alguna de las medicinas, tienen un precio escandaloso del entorno de 150 euros el envase, siendo el coste total mensual por encima de los 1000 euro que en España asume la sanidad publica, pero cuantos parkinsonianos no tienen medicinas por este coste , desde el propio EEUU hasta el último país del tercer mundo, y las medicinas actuales no curan pero te ayudan a poder vivir con una cierta calidad de vida

Por ultimo otro aspecto de esta enfermedad es como y sobre todo cuando comunicárselo a los demás, como yo decía cuando “salir de armario”, no lo puedes hacer muy pronto por que al principio los síntomas son muy someros.

Pero no comunicarlo te produce tensión al intentar disimular los síntomas o tratar de dar explicaciones peregrinas a las preguntas de algún incisivo observador, hay que tener en cuenta que a los que somos diagnosticados jóvenes nos espera como ocurrió en mi caso la invalidez laboral absoluta y hay que cotizar 15 años para poder ser pensionista, y no todo el mundo tiene las suerte que tuve yo de estar en una empresa que me apoyo.

El cómo en mi caso fue poco a poco a los familiares y amigos y en la empresa en la que trabajaba, de unos 500 empleados y de la que yo era uno de los directores, pensé que no podía ir un día con una pancarta, pero se me ocurrió algo parecido, un día con el apoyo del presidente de la misma publique en la intranet de la empresa la siguiente carta que les apareció a todos cuando fueron abriendo sus ordenadores, de esto hace ya cinco años, y desde entonces esa carta ha sido mi canto a la esperanza

Parkinson, mi compañero de viaje.

Hace muchos años, en 1995, se monto un polizón en el tren de mi vida, estuvo oculto pero se notaba su presencia, hasta que a principios de año 2000 como el revisor del tren un medico le descubrió y me dijo que este polizón solo se bajaría conmigo en la ultima estación.


Voy a compartir con vosotros las sensaciones y vivencias de mi viaje con este compañero no deseado con dos fines, comunicaros a todos los que me conocéis lo que me ocurre y animar con mi ejemplo al que lo necesite.

Cuando me dijeron que el polizón iba conmigo, yo ya le conocía porque fue compañero de viaje de mi abuela, pero lo que no sabía es que pudiese montar en el tren tan pronto antes de la mitad del viaje.

La postura que tome fue asumir su presencia pero con condiciones: “Parkinson, viene conmigo pero yo mando” y he tenido la voluntad de dejarle hablar lo menos posible para lo cual he sido un “optimista activo” intentando ver el lado bueno de las cosas y pensando que todos los problemas tienen solución, dando gracias por lo que tengo, procurando no lamentarme por lo que me falta.

Esta actitud, que requiere una fortaleza que solo Dios me la puede estar dando, me ha ayudado a controlar al polizón,

A algunos de vosotros ya os había hablado de esta compañía, otros habréis notado que algo me pasa, a partir de ahora ya sabéis quien es el culpable de mi lentitud y mi dificultad para hablar, pero os aseguro que tengo la voluntad de seguir mandando yo.



viernes, 11 de febrero de 2011

Algunos trucos para diseñar un circuito de scalextric

Vamos a ver los pasos para llegar al diseño final de un circuito de casi 17 m de cuerda y unas dimensiones de aproximadamente 2 x 2 m.

Partimos del clásico óvalo del circuito C1 de scalextric que con mi nomenclatura sería 4R8C con unas dimensiones de 1,44 x 0,74.



Inserto dos composiciones de pistas que tienen en común que en una dirección aumentan la dimensión del circuito en 1,00 m una y en 1,01 m la otra.



Lo hago en los dos lados del óvalo que queda 8R18C con una dimensión de 3,44 , aumentando por tanto 2,00 m y conservando la otra dimensión.

Insertando estas combinaciones de pistas conseguimos dos condiciones necesarias para el siguiente paso , doblar el circuito, las dos condiciones son que las pistas queden tangentes y que tengan secciones paralelas coincidentes.


Ahora doblamos el circuito con curvas standard por la parte exterior y curvas interiores por la parte interior y el apoyo de algunas rectas standard.


Lo volvemos a doblar otra vez por el otro lado , esta vez con curvas exteriores en la zona exterior y curvas standard en la interior.

Como queda una zona interior para poder crecer sustituyo las cuatro curvas contrapeadas más la media recta que ha quedado en el centro por la otra combinación del principio que también aumentaba la dimensión en 1,00 m.

De esta forma se abre una zona para poder insertar la combinación sigiuente que adapto en cuanto tamaño sustituyendo algunas curvas standard por curvas interiores.
Y de esta manera queda el circuito 19R27C15CI8CE con dimensiones 2,12 x 1,98 y una longitud de cuerda compensada de 16,93 m.


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Blog del mes en la revista Muy Interesante de Febrero'11