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domingo, 2 de marzo de 2014

Igual que los griegos y los romanos.(Los elementos de didujo que se han utilizado desde hace siglos en las obras)


Cuando empecé a trabajar en la construcción a principio de los  90 estaba en pleno inicio la nueva era informática con planos hechos con programas de ordenador, los últimos delineantes de rotring daban sus últimos coletazos, todavía llegue a conocerlos, los del tiralíneas se habían extinguido ya años antes.

Me lleve la sorpresa de que en la obra las herramientas de dibujo eran muy primitivas, pero muy exactas, os las voy a presentar.

La plomada, una sencilla pesa terminada en punta que  con gran habilidad los albañiles sujetaban por el extremo de su cuerda para tener así rectas verticales, que luego definen planos y cuando querían bajar un punto del techo al suelo, simplemente soltaban la plomada y marcaba la punta en el suelo la proyección del punto del techo.

Otro elemento curioso era la bota de añil, era el “lápiz" de la obra, consistía en una cajita en forma de lagrima o bota que tenia en su interior enrollado un cordel de algodón bañado en polvos de añil, para dibujar  sujetaba el ayudante un extremo y el otro extremo tenso el maestro quien estiraba como si fuese una cuerda de guitarra y marcaba al golpear en el suelo o en la pared una perfecta línea recta azul, y si había que borrar estaba la escoba.

Por eso quien haya entrado en una obra, se habrá fijado en que en todas las paredes había una línea azul, es el nivel que marca la altura de un metro respecto del pavimento acabado, y era la referencia para todos los obreros de todos los  oficios que sucesivamente iban pasando por allí.

Y como se pasaba este nivel de un sitio a otro, pues con otro curioso elemento una larguísima tubería de plástico transparente flexible de medio centímetro de diámetro  rellena de agua  y que por el principio de los vasos comunicantes aseguraban la misma altura de  todos los puntos de esa línea que llamábamos nivel de metro, este utensilio se llamaba la goma de pasar niveles y era real, el que era ficticio era el nivel de pasar esquinas pero famoso por que algún veterano le mandaba a algún novato en sus primeros días a preguntar por el a los albañiles. Al nivél de agua algunos encargados le echaban vino tinto para que se viese bien el nível del líquido, con gran alegría para su vista, y gran pena para su paladar.

Con estos elementos el error que se cometía era del orden del milímetro, esto era dentro del edificio, del orden  del centímetro era cuando se dibujaba la cimentación en el terreno, para eso se usaba estacas de madera que se clavaban en el suelo con un clavo arriba para poder anudar una cuerda de una estaca a otra estaca, aquí para pintar en el suelo se utilizaba un rotulador mas burdo , el saco de yeso, con una madera o con un cartón con un borde recto se iba recorriendo la cuerda entre las dos estacas espolvoreando yeso que al caer al suelo dejaba una mancha con un lado irregular y el  otro la  sombra de la cuerda totalmente recta gracias al borde del cartón.

Una de las anécdotas que mas me sorprendió en mis inicios profesionales fue cuando un día en un pequeño pueblo manchego iba a ayudar a replantear a dos maestros albañiles una cimentación, yo lleve los planos y ellos tenían la sabiduría popular, cuando pensé que sacarían algún aparato topográfico para hacer el replanteo, sacaron tres cintas métricas metálicas de 5 metros cada una y me dijeron que teníamos que coger cada uno el extremo de dos cintas metálicas y sujetarlos formando el 3,4,5. Y ahí estaba mi sorpresa, los albañiles formaban un triangulo rectángulo que habían aprendido de sus mayores (3^2+4^2=5^2) y que el primero que lo había utilizado fue Pitágoras, me dí cuenta de que además de estar su Teorema en los libros de Matemáticas, también había viajado a través de los siglos en la cultura popular.

Si te ha resultado curioso conocer como se dibuja en una obra te recomiendo el artículo Las presas, esas desconocidas que nos dan agua.
 http://mgongarcia.blogspot.com/2010/09/las-presas-esas-desconocidas-que-nos.html

La tortura de abrir un tetrabrik.

Hace ya varias décadas que conviven con nosotros estos recipientes irrompibles ante una caída, que sin embargo, resulta mortal para sus primas las botellas de vidrio.

Otra ventaja que tienen es que sus formas rectas les hacen acomodarse muy bien en cualquier viaje ya sea cuando son transportados hacia nuestras casas o cuando nosotros los sacamos de excursión al campo, por ejemplo, facilidad de transporte que no tenían sus femeninas y curvas parientes las antiguas botellas de vidrio.

Pero alguna desventaja tenían que tener, y la que tienen perdura a lo largo de las distintas generaciones de tetrabrik, y es simplemente lo que nos torturan cuando los abrimos.

Repasemos la historia de esta tortura que siempre tenía como desenlace acabar con las manos o la ropa manchadas por la imprevista salida de parte del liquido del tetrabrik.


Todo empezó con una frase que decía “cortar por la línea de puntos” , muy fácil aparentemente si tenías unas tijeras, algo más temerario si tenias solo un cuchillo y toda una aventura con final desafortunado, casi seguro, si solo tenías los dedos de la mano.

En cualquiera de los tres casos el nivel de concentración en seccionar la esquina del tetrabrik era tal, que se nos olvidaba dejar de apretar la caja con lo que en el momento que se producía la incisión en el cartón, el liquido confinado y presionado por nuestras manos sentía la libertad y la manifestaba manchándonos las manos o la ropa en su salida o incluso la cara si estábamos viendo demasiado de cerca la operación.

A alguno que sufrió estos percances se le ocurrió dar un paso más en la ingeniería de los tetrabrik convirtiendo la línea de puntos en una línea de puntos a medio perforar, alguno lo llamo abrefácil, con cierto optimismo, porque el resultado era sensiblemente parecido.

Después, e inicialmente para torturar a los niños en la merienda con los pequeños tetrabrik monodosis, a otro se le ocurrió la solapa adhesiva que al ser retirada dejaba a la vista un orificio en forma de lagrima por donde saldría el liquido, todo iba bien hasta el momento de retirar la solapa, en el que una mano salia disparada con la solapa hacia un lado y por el principio físico de acción y reacción la otra mano salia disparada hacia el lado contrario con el tetrabrik, mojándonos otra vez a nosotros mismos o a algún amigo o familiar o peor aún a algún desconocido que se había puesto a tiro.

Una variante de lo anterior , y estrictamente para los tetrabriks de las meriendas era la pajita que venía con el tetrabik para perforar la solapa en vez de despegarla, a veces no había ni solapa , tan solo el agujero con papel de aluminio esperando a ser perforado por la pajita cortada a 45º en pico de flauta en su extremo, a los traviesos niños esto le hacia mucha ilusión ya que las posibilidades de mancharse al perforar el tetrabrik eran altísimas y esto era un gran aliciente para distraerse en el inicio de la merienda y ver exclamar a su madre ¡Otra vez te has manchado! Algunos los más travieso, sabían exactamente como perforar el tetrabrik para mancharse y hacer aflorar los nervios a su madre.

En esta carrera por mejorar el sistema de apertura de los herméticos envases de tetrabrik, surgió el tapón de rosca , primero en la versión en la que al desenroscar aparecía una anilla de la que había que tirar para levantar la solapilla de papel de aluminio.¿ En cuantas ocasiones te has quedado con la anilla en la mano? En esas ocasiones había que buscar algo con lo que perforar la solapilla que ya no se podía despegar, en cualquier caso ya fuese perforando o tirando de la anilla y la solapa , las posibilidades de mancharte eran nuevamente altisimas porque en este instante de gran concentración lo habitual era olvidarse de dejar de apretar la paredes del tetrabrik, con lo cual volvía a salir el liquido a presión como en ocasiones anteriores.

Y por ultimo el más sofisticado es el tapón de rosca que en los primeros segundos y a priori parece que no abres ni girando a izquierdas ni a derechas, y esto es porque debajo del tapón hay un artilugio que con esos primeros giros a ambos lados esta perforando el tetrabrik, peligro que tiene este método, el encuentro entre el artilugio y el cartón de tetrabrik es tan violento que a veces se rompe el artilugio y te encuentras algún trocito de plástico flotando en el liquido del tetrabrik cuando viertes su contenido en un vaso.

Para terminar con esta antología de la apertura de los tetrabrik están los nuevos de sopa con fideos incluidos, que requieren casi siempre dos intentos en su apertura, yo me los he encontrado con la linea de puntos para ser cortada, el problema es que haces el corte habitual en un tetrabrik y se atasca la salida por los fideos , con lo cual hay que dar un segundo corte más amplio.

Espero que o te hayas sentido identificado en esta casuística o alertado si alguno de los casos no lo habías sufrido.

Si te ha gustado este artículo lee otra batalla cotidiana en ¡Qué difícil es abrir una lata!
http://mgongarcia.blogspot.com/2010/09/que-dificil-es-abrir-una-lata.html

¡Qué difícil es abrir una lata! (Una historia real como la vida misma)




Este artículo es un homenaje  a  aquellos que alguna vez fracasaron  al abrir una lata.

Ya de niño seguro que te fascino ver a tus padres abrir uno de esos pequeños recipientes que encerraba  aburridas y pacientes sardinas.

Tu pensabas ¡Yo quiero abrirla! Y casi siempre el primer  intento resultaba un fracaso, es una maniobra que requiera cierta pericia, y un hito importante en la vida de un niño.

Es un gran día ese en el que eres capaz de combinar maña con fuerza y conseguir  hacer la presión necesaria para que sin que el abrelatas se salga de su carril curvo,  hunda su punta perforando el metal.

Otro fracaso que alguna vez te puede haber ocurrido en una idílica excursión es descubrir que hay lata pero no hay abrelatas, que cara de tonto se te queda, y solo puedes quedarte mirando la lata como si fuese un obelisco en medio del campo.

Alguno al que le ocurrió esto , debió de ser el inventor del abrefácil de las latas modernas, pero no tan fácil, quien no se ha cortado al abrir una o se le ha roto la anilla del abrefácil generándole un nuevo problema.

Por todo esto se acuño en la cultura popular la frase “Vosotros ir abriendo las latas”, frase no tan inofensiva como parece y que podía encerrar en algunos casos el inicio de una tortuosa aventura.

No contentos con estas trabas para obtener los manjares encerrados en las “inofensivas”  latas, se les ocurrió a los responsables de las industrias conserveras un  escalón  más  en nuestra  tortura, los tarros de vidrio envasados al vacío.

Otro suplicio de la modernidad y que también ha dejado otra frase en la cultura popular “Ábrelo tú, que tienes más fuerza”  con la que te pasaban el problema.

En mi caso descubrí dos alternativas para vencer las tapas de estos tarros, la primera es muy simple, poner el tarro boca abajo y hacer palanca con un cuchillo para que entre aire en el frasco y así la presión atmosférica sea igual dentro que fuera del tarro y  no haya que hacer prácticamente fuerza para desenroscar  la tapa.

Pero algunos tarros no dejan ninguna holgura para poder meter la palanca, aquí se puede emplear otro truco.

Se coge una sartén pequeña, se calienta unos minutos y se coloca encima de la tapa del frasco, y se espera un minuto o dos a que la sartén le haya pasado el calor a la tapa del frasco, esta se habrá dilatado y será un poco más grande que el frasco de vidrio, lo suficiente para abrir sin casi resistencia la rebelde tapa.

Si después de leer estas notas te has sentido reflejado en ellas,  cuenta con mi apoyo solidario.

Nota: Este articulo esta basado en hechos reales.


Si te ha gustado este artículo te gustara saber lo que me aso un día en un restaurante, leyendo Mi plato de boquerones.
http://mgongarcia.blogspot.com/2010/10/mi-plato-de-boquerones-un-cuento.html

sábado, 1 de marzo de 2014

El rollo de papel del elefante.



Estamos en la era del Scottex, que se vende en paquetes de 12, de 24, de 36, de 48, … Si seguimos así todos tendremos que comprarnos un coche ranchera para poder comprar luego el paquete de rollos de papel higiénico, como los americanos tienen casi todos coches ranchera, por eso deben haber hecho las multinacionales del papel higiénico esos tamaños de paquetes.

En mi infancia era diferente el papel higiénico se compraba de uno en uno y muchas veces a la voz de una madre que decía: “Niño, baja a la droguería a por un rollo, que s'acabao y viene tu padre a la noche”.

Y el niño bajaba a la droguería, lugar donde el droguero además de vender los rollos de papel del elefante, vendía colonias, detergentes, jabones, lejías y barreños estropajos y escobas.



De donde vendrá la etimología de la palabra droguería , quizás porque los detergentes y las lejías son tóxicas, como una droga, el caso es que las droguerías y los drogueros fueron desapareciendo con el papel del elefante y con el devenir del final del siglo a la vez que fueron apareciendo sus paisano etimológicos los drogadictos o drogatas, para el argot, que esperemos, si se extingan lo antes posible en este siglo por el que ya nos adentramos.

Y si, ya estamos en la segunda década del siglo XXI y todo lo que paso en la segunda mitad del XX pertenece ya a la historia, pero para los que la vivimos es bonito recordarla porque es nuestra y para los que no la vivisteis os puede sorprender lo diferente que era el mundo.

Alguien diría, parece que hablas del siglo pasado, y es que es eso de lo que hablo, del siglo pasado.

Volviendo al protagonista de nuestra historia, había otro competidor suyo que recuerdo, debía ser una segunda marca propia o un plagio de la competencia, era el rollo de papel del rinoceronte, es una pena que no hayan perdurado tan bonitos nombres con el tiempo como sin embargo si lo hizo el otro rey de los cuartos de baño el señor Roca .

Y como era el rollo de papel del elefante, pues era un papel de color madera de extraordinaria áspera suavidad que nos curtía como hombres y como mujeres, los papeles higiénicos de hoy hacen a las personas blandengues, el que no ha conocido el elefante no sabe lo que es la palabra rudo.

E incluso a veces no había el áspero-suave papel del elefante, el papel higiénico es un standard de calidad de vida irrenunciable en la sociedad occidental del siglo XXI pero en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX tenía un competidor ocasional más económico y tampoco muy diferente en calidad en cuanto a la base, este era el papel de periódico, suena tercermundista pero los libros de la época no calificaban España de tercer mundo por los pelos, pero hacia pocas décadas que el país había salido de la más absoluta miseria en que le dejo la guerra civil, y entonces se inventaron para España y algún otro el termino de país en vías de desarrollo.

Otro sustitutivo del papel del elefante eran las guías telefónicas caducadas, en Madrid eran cinco y enormes, dos de calles, dos de apellidos, y las páginas amarillas, las cinco editadas en un finísimo papel biblia, todo un lujo comparado con la aspereza del papel del elefante.

También hay que recordar otra función mas noble del papel de periódico que no era otra que servir de envoltorio de los bocadillos de aquella hambrienta España, todavía quedaban muchos años para que apareciese el papel de aluminio y Perico Delgado ganando el Tour con el equipo Reynolds que era la marca comercial más famosa en sus comienzos del papel de aluminio y este nuevo producto necesitaba publicidad para desbancar al económico papel de periódico.


En aquella época eramos mediocres en todos los deportes, quizás entre otras razones por la mala alimentación de la posguerra que hizo mermar unos cm la altura de la generaciones anteriores al yogur, otro personaje que aparecía tímidamente en aquellos años queriéndose hacer un hueco en nuestras neveras que también estaban empezando a aparecer en las casas, nuestras madres, las que ahora tienen entre 80 y 85 años fueron las primeras que tuvieron nevera, lavadora y fregona, mis abuelas que nacieron hace dos siglos por los pelos, mis queridas y recordadas Aurora en 1898 y Alberta en 1899, no tuvieron nevera hasta que fueron muy, muy mayores, finales de los 60, hasta entonces también lavaban a mano restregando la ropa contra la tabla ondulada de madera igual que las lavanderas en el río del portal de Belén, y también fregaron el suelo arrodilladas toda su vida por que el palo de la fregona que ahora vemos muy normal es un invento muy, muy moderno.

Y el frío que pasamos todos en aquellos años, las casas tenían entonces y mis padres la compraron nueva a extremar en el año 61, dos años antes de que yo naciese, pues digo que tenían una cocina de carbón de fundición empotrada en la pared dentro de un mueble hornacina, que en pocos anos fue sustituida por unas cocinas a gas que se colocaban encima de una mesa hasta que empezaron a incorporarse a un mueble con horno e incluso un armarito para la bombona de butano.

A veces me parece mentira la diferencia entre el mundo que conocí en mi infancia y este en el que vivimos de Internet y los teléfonos móviles, y relativamente soy joven a mis 47 años ¿Que me quedara por ver?

El país de los mil y un cafés.(Para leer este artículo haceros un café, pero no os lo tomeis a la vez que os puede dar la risa)

Seguro que lo que os voy a contar lo habéis visto en alguna ocasión, lo habéis protagonizado o incluso lo habéis sufrido si habéis trabajado alguna vez como camarero.

Sí, porque pobres camareros, los camareros españoles, y peor todavía sin son extranjeros los que trabajan como camareros en algún bar o café español.

Y pobres por que tienen que sufrir las mil y una formas de pedir café que tienen los españoles.

A todos os habrá ocurrido que a la hora del café, una mañana en cualquier bar, o después del postre en la comida de cualquier restaurante se empieza a oír yo solo, yo cortao, yo con leche, yo con leche corto de café, yo solo con unas gotas de anís, yo descafeinado de sobre, yo descafeinado de máquina , yo con hielo, yo en vaso de caña con poco café, yo en vaso de caña con mucho café, yo americano, yo cappuccino y para rematar esta el que no quiere café y pide un poleo.

Y toda esta casuística se pude combinar con la temperatura de  la leche, fría, caliente o mitad y mitad , para lo cual te tienen que usar las dos jarritas.

Aún más, está el que bien por enfermedad o por mantener la línea, pide sacarina.

No está pagado el stress y el esfuerzo mental que hay que hacer en España para servir unos cafés.

Pero ahí está la profesionalidad del camarero con su posibles variantes, está el camarero “pofesional” que le bombardeen con la lista que le bombardeen de peticiones siempre le trae a cada uno el suyo, y además lo hace con aires toreros.

Luego están los dos intermedios el que pone cara de sufrimiento y no enterarse pero le trae a cada uno lo que ha pedido, y el que pone cara de haberse enterado y luego trae a cada uno lo que le parece.

Y por último el pobre que pone cara de sufrimiento, no se entera de nada, y no sabe que llevar a cada uno, este normalmente después de tan traumática experiencia cuelga el delantal y se va del bar u  opta por llevar a la mesa el tarro del nescafé , la leche y el azúcar y que nos sirvamos, esto último no lo hace pero seguro que lo piensa.

Y ya el colmo es cuando entra en juego las costumbres locales y autonómicas, yo, madrileño que viví en Valencia una temporada descubrí una delicatesen valenciana, el bombón, que consiste en echar en un vaso minúsculo un dedo de leche condensada y completar con café, aquí podía haber otra variante el bombón descafeinado.

Y después del café puede seguir el tormento del camarero si se le pide agua , con gas o sin gas, fría o del tiempo, cuando viví en Valencia, allí llaman al agua sin gas , natural, y al agua del tiempo también natural, como era la combinación que a mí me gustaba yo siempre pedía agua natural natural.

Si te ha parecido real esta historia no dejes de leer  ¡Qué difícil es abrir una lata!
http://mgongarcia.blogspot.com/2010/09/que-dificil-es-abrir-una-lata.html

Las presas, esas desconocidas que nos dan agua.(Una presentación con humor de esas grandes estructuras que son desconocidas para gran parte de la sociedad)


Aunque  soy Ingeniero de Caminos,  mi vida profesional la he dedicado a la edificación, sobre todo de viviendas, pero mi gran vocación eran las obras hidráulicas, y en concreto las presas.

Por esto me ha dolido siempre el desconocimiento que tenía la sociedad respecto a estas grandes estructuras, con este articulo voy a poner en común lo que yo aprendí, en clave de humor para colaborar a evitar ese desconocimiento.

Lo primero que habría que desterrar del argot popular es la palabra pantano asociándola a una presa, en los pantanos hay cocodrilos, y lo que forma una presa es un embalse.

Y que es una presa, pues para la normativa, Gran Presa es aquella que tiene más de 30 m de altura o embalsa más de 1 hectómetro  cúbico de agua.

Una altura de 30 metros se corresponde con un edificio de 10 plantas y 1 hectómetro cúbico es el agua que embalsaría el estadio Bernabeu o el Nou Camp en su interior, el Vicente Calderón no, porque esta abierto por los laterales y se saldría el agua.

Cuantas de estas grandes presas hay en España, en números aproximados en mi época de estudiante, hace 20 años había alrededor de 1100 en servicio y entorno a otras 100 en construcción, y como la construcción de una de estas obras  dura alrededor de 10 años, puede que ahora estemos en España entorno a las 1300 o 1400 presas. Otro mito que hay que  desterrar es que todas las presas no las hizo Franco,  en el año 75, cuando murió, debía haber 700 u 800 presas en servicio en España.


Cual es su función, pues embalsar agua con distintos fines:
-Abastecimiento de agua
-Regadío.
-Producción de energía eléctrica.-
-Actividades recreativas y ocio, navegación principalmente.
-Laminación de avenidas, en situaciones de lluvias extraordinarias.

En esto último se ha trabajado mucho en las últimas décadas para evitar los desastres que se producen desde tiempos históricos en España, donde año tras año  a excepción de la España húmeda del Norte, ocurre en el resto de la península, en muchos lugares, que casi la tercera parte de la lluvia anual se produce en un solo día y en muy pocas horas.

¿Cómo se construye una presa? Hay varias formas, pero lo primero que hay que hacer siempre  es desviar el río, para lo cual, se construye una presa mucho más pequeña que se llama ataguía, y se desvía el río por un túnel o un canal que también hay que construir, de esta forma se trabaja en un terreno seco.

A continuación hay que empezar a construir la presa, y básicamente puede ser de hormigón o de materiales sueltos.

Si las presas son desconocidas, las de materiales sueltos prácticamente la sociedad ignora su existencia, el caso mas paradigmático que conozco es la presa del Limonero en la entrada de Málaga, totalmente inexistente para muchos malagueños y a ella le deben beber agua todos los días.

¿Porque ese desconocimiento? Pues debido a que consisten este tipo de presas en montañas artificiales con materiales de la zona que  cierran valles  y se integran perfectamente mimetizándose con el paisaje como en el caso de Málaga.

En el caso de las de hormigón, hay dos tipos las de gravedad y las de arco o bóveda,

Las primeras son una gran masa de hormigón que por su propio peso resiste el empuje del agua, las de bóveda son como una cáscara de huevo de hormigón con la que se tapa el valle  haciendo colaborar a  las laderas en la función resistente.

Para entender esto ultimo hay un símil muy bueno, las primeras son como si un señor gordo se pone en el hueco de una puerta y por su propio peso los que hay detrás por mas que empujan no pueden salir, y las de bóveda son como un señor flaco que se apoyase en los marcos de la puerta con los brazos y lo pies, y los que viniesen detrás no pueden salir porque aunque el señor es flaco, toda la pared le ayuda a aguantar a través de la conexión con el marco.

Contaba, alguno de mis profesores, que un antiguo ministro de obras públicas fue a una inauguración de una de estas presas bóveda y dijo: “Los ingenieros son tontos, si hubiesen construido la presa al revés, hacia fuera, habían guardado mas agua”. Este ministro no conocía la historia del señor flaco.

Otra cosa que conviene aclarar es que la presión que aguanta una presa depende de la altura de agua que hay detrás de ella, para nada tiene que ver con lo extenso que sea el embalse, solo de la altura.

Algo que sorprendería a muchos es la cantidad de túneles y galerías que hay en el interior de una presa para poder visitarla y hacer las oportunas labores de control.

Espero que a pesar de la longitud del artículo haya sido ameno y haya servido para conocer a esas desconocidas.

Quiero terminar haciendo un homenaje a Alfonso Álvarez Martínez, que fue catedrático de presas de la escuela de ingenieros de Madrid, y una de las personas de las que aprendí el amor por las presas, falleció hace pocas fechas, siempre estará en mi recuerdo.

Si te ha gustado este artículo te recomiendo que leas Tierra, arena y barro. El serrín de las rocas.
http://mgongarcia.blogspot.com/2010/09/tierra-arena-y-barro-el-serrin-de-las.html
o El misterioso amigo Proctor.
http://mgongarcia.blogspot.com/2010/09/el-misterioso-amigo-proctor.html

Cómo hacer una tortilla de patata.( Un concienzudo ensayo literario sobre esta arriesgada aventura culinaria)

La población del mundo se puede dividir por muchos criterios, siempre para cada criterio suele haber dos opciones, o si o no, o yin o yang , o blanco o negro.

Un criterio de aplicación más local en este caso, para españoles o extranjeros que vivan o hayan vivido en España, seria el de saber o no saber hacer una suculenta tortilla de patata española.

Yo, milite la mayor parte de mi vida en el grupo de los que no sabían , y dentro de este, en el subgrupo de los que si se las comían y en concreto en el sector de con ansias y mucho apetito.

Pero un buen día delante del fogón y la sartén tuve una corazonada, lo intente y fui protagonista de mi revolución sociológica que tuvo como desenlace el transfugismo al bando de los que si saben hacer una tortilla de patata, eso si manteniendome en el mismo subgrupo de comilones sector ansiosos, pero desde ese día vi a las tortillas de patatas con otros ojos.






Os voy a relatar mi experiencia.

Lo primero es tener la suerte de tener como compañera, en la aventura que estas iniciando, una sartén con todas las letras que tenga lo que los expertos llaman una superficie anti adherente y para los profanos se traduce en que no se pegue la tortilla a la sartén.

Para conseguir esto, además del protagonismo de la sartén debes ayudarla lubrificando la superficie con una cucharadita de aceite extendida homogéneamente por toda la sartén.

Pero previamente hay que hacer muchos otros trabajos, el primero, el más pesado y desagradable y nada creativo es pelar las patatas, a continuación ya comienza la creatividad con el troceado de las mismas, han de ser de un tamaño ni muy pequeño ni muy grande para que su fritura-cocción nos deje las patatas en el estado ideal para la segunda fase, esta primera fase se realiza en otra sartén más de batalla , no tan especializada y con abundante aceite hirviendo.

Simultáneamente mientras nadan las patatas en su mar hirviente, hay que realizar un hecho singular no exento de cierto riesgo, es cascar y abrir los huevos, esta parte de la aventura requiere cierta destreza para no dejar caer cascaras rotas al recipiente , si esto ocurriera hay que retirarlas, y si quedase alguna esta se delataría finalmente en la boca de alguno de los comensales que degustasen la tortilla, dejando un mal recuerdo de ella para siempre.

Una vez salvado este escollo hay que batir los huevos, cuando estos estén totalmente batidos los dejaremos reposar perdiendo las burbujas que tanta energía les había producido en su superficie, y no los dejamos reposar porque estén cansados, no, sino porque para entonces tendrá que haber pasado el tiempo justo para que las patatas estén en su punto, un estado intermedio entre fritas y cocidas con incipientes tonos dorados, pero solo incipientes, entonces es el momento de recogerlas y haciendo que suelten el aceite en ese camino de elevación desde la sartén a la fuente, donde reposaran breves instantes antes de recibir el huevo batido.

Procedemos a mezclar lo más íntimamente posible la patata y el huevo, echamos esa papilla embrión de la futura tortilla a la sartén anti adherente que ha visto todo, esperando el momento de su intervención.

Es importantísimo que el fuego sea lento , con muy baja intensidad para que empiece la cocción y que pase el momento crítico en el que con un fuego intenso se pegaría la papilla hasta en la campeona mundial de las sartenes anti adherentes.

En estos momentos se produce un hecho de satisfacción comparable solo a comerse la propia tortilla, este hecho es ver como empieza a cuajar el huevo y a tomar forma la tortilla que con ayuda de un tenedor hacemos patinar como un sola pieza por la superficie de la sartén.

Se acerca otro momento peligroso y fundamental, el conocido como darle la vuelta a la tortilla, para lo cual necesitaremos un plato de diámetro ligeramente mayor a la sartén, se lo pondremos como tapa y daremos la vuelta al conjunto, con cuidado pero con convencimiento, es triste que por falta de decisión y arrojo termine la tortilla en el suelo.

A continuación se deja deslizar la tortilla del plato a la sartén, con mucho cuidado para que se cocine la cara cruda, después y según lo artista que sea el cocinero y las ganas que le queden, se le dan un par de vueltas o tres a la tortilla con ayuda de un plato o en el aire, los verdaderos expertos, estas vueltas son para terminar de dorar la tortilla.

Y ya esta lista para descansar en el plato antes de ser degustada.

Espero que si sois del grupo de los que no sabían, con estas notas os animéis a hacer el cambio de grupo, a mi la experiencia me resulto satisfactoria.


Si te has sonreido con esta receta te gustara leer El país de los mil y un cafés.
http://mgongarcia.blogspot.com/2010/09/el-pais-de-los-mil-y-un-cafes.html